INTERSEXUALIDAD EXPLICADA PARA TODES
Con el aumento en la visibilidad de las personas no binarias, mucha gente se ha encontrado por primera vez con las diferencias más sutiles entre el género y el sexo. No solo hay gente que no se identifica con su género asignado al nacer, sino que además un porcentaje de esta gente se identifica con identidades dentro o por fuera de un espectro mucho más complejo que el que, en un principio, parece otorgarnos el binarismo del sexo biológico.
Sin embargo, aunque el género esta mediado por un sinfín de otros factores, también es prudente cuestionarnos esa simple y aparentemente obvia concepción de que el sexo es una dicotomía binaria, y la muestra de este hecho es la existencia de personas intersexuales.
“Intersexualidad” es un término paraguas que agrupa numerosas variabilidades fisionómicas, hormonales y/o cromosómicas que resultan en cuerpos que, de distintas maneras, no encajan con la concepción binaria del sexo.
El concepto de intersexualidad suele generar cierto nivel de confusión en algunas personas, en primer lugar, porque es un tema que es considerado un tabú médico, generando que las personas intersexuales sean patologizadas por defecto, pero también porque el término es tan multiforme y abarca tantas variantes que puede resultar difícil entender qué está comprendido en este.
Algunas de las variantes que engloba el termino incluyen, variables fisiológicas como la gente con genitales ambiguos o gente con una combinación considerada “inusual” de características sexuales primarias y secundarias, variables cromosómicas como cualquier variación que se salga del par simple xx; xy , variantes hormonales, como niveles altos de hormonas sexuales en cuerpos que no se considera que debieran producirlas (por ejemplo, niveles altos de testosterona en cuerpos fenotípicamente considerados femeninos) y un largo etcétera.
Al ver la cantidad de situaciones por las que podría definirse a una persona como inersexual, uno podría pensar que estas personas conforman una comunidad variopinta y numerosa. Sin embargo, es muy difícil encontrar datos estadísticos dado que el estigma médico que se ha impuesto sobre estas personas hace que la forma en que los datos se recopilan estén influenciadas por sesgos.
Al buscar estadísticas sobre el porcentaje de gente intersexual, uno encuentra números que varían ridículamente, desde estudios que aseguran que conforman un 0,5 porciento de la población mundial, a notas periodísticas que aseguran que 1 de cada 100 personas presentan rasgos intersexuales, y eso es en gran parte porque muchas características intersexuales son computadas como una patología o “deformidad” en muchos estudios. Ademas, el tabú alrededor de estas identidades y estos cuerpos hace que sea más complicado hablar del tema y formar una comunidad, haciendo que la lucha intersexual se halle recién empezado a hacer visible en el mainstream en la última década.
Se hace más complicado aún considerando que la gente intersexual ha sido patologizada y vulnerada por muchos sectores de la medicina moderna. A pesar de que hay instancias en que algunas de estas variaciones mencionadas pueden necesitar operaciones por cuestiones de salud, en muchas ocasiones las operaciones recomendadas a familias con bebés intersexuales apuntan solamente a estandarizas su cuerpo en algún extremo del espectro del sexo. Estas operaciones pueden resultar traumáticas y suelen requerir tratamientos durante gran parte de la vida del individuo que las sobrelleva. Esto hace que la discusión de los estándares que se utilizan para medir la necesidad real de estas operaciones y la lucha por la autonomía corporal sean piedras angulares de la lucha intersexual y un punto de contingencia importante para todas las numerosas organizaciones de personas intersexuales que se están haciendo visibles desde la última década. En el caso de Argentina incluso se intentó impulsar un proyecto de ley para reevaluar la necesidad de muchas de estas cirugías, pero no llegó a buen puerto.
La lucha intersexual se enfrenta ante un sistema complejo, usualmente perpetuado por gente que no tiene las herramientas o el marco de referencia para entender las identidades y las verdaderas necesidades médicas de la gente que la componen y aún queda un camino muy largo hasta poder generar esas herramientas. Pero mientras tanto por lo menos la información y los testimonios de gente intersexual de cada identidad, expresión de género, variedad sexual y cada experiencia con respecto a su intersexualidad que se animan a hablar y a superar una historia de tabú y de (en algunos casos) trauma están apuntando por lo menos al inicio de un marco basado en la diversidad y la empatía.
Sin embargo, aunque el género esta mediado por un sinfín de otros factores, también es prudente cuestionarnos esa simple y aparentemente obvia concepción de que el sexo es una dicotomía binaria, y la muestra de este hecho es la existencia de personas intersexuales.
“Intersexualidad” es un término paraguas que agrupa numerosas variabilidades fisionómicas, hormonales y/o cromosómicas que resultan en cuerpos que, de distintas maneras, no encajan con la concepción binaria del sexo.
El concepto de intersexualidad suele generar cierto nivel de confusión en algunas personas, en primer lugar, porque es un tema que es considerado un tabú médico, generando que las personas intersexuales sean patologizadas por defecto, pero también porque el término es tan multiforme y abarca tantas variantes que puede resultar difícil entender qué está comprendido en este.
Algunas de las variantes que engloba el termino incluyen, variables fisiológicas como la gente con genitales ambiguos o gente con una combinación considerada “inusual” de características sexuales primarias y secundarias, variables cromosómicas como cualquier variación que se salga del par simple xx; xy , variantes hormonales, como niveles altos de hormonas sexuales en cuerpos que no se considera que debieran producirlas (por ejemplo, niveles altos de testosterona en cuerpos fenotípicamente considerados femeninos) y un largo etcétera.
Al ver la cantidad de situaciones por las que podría definirse a una persona como inersexual, uno podría pensar que estas personas conforman una comunidad variopinta y numerosa. Sin embargo, es muy difícil encontrar datos estadísticos dado que el estigma médico que se ha impuesto sobre estas personas hace que la forma en que los datos se recopilan estén influenciadas por sesgos.
Al buscar estadísticas sobre el porcentaje de gente intersexual, uno encuentra números que varían ridículamente, desde estudios que aseguran que conforman un 0,5 porciento de la población mundial, a notas periodísticas que aseguran que 1 de cada 100 personas presentan rasgos intersexuales, y eso es en gran parte porque muchas características intersexuales son computadas como una patología o “deformidad” en muchos estudios. Ademas, el tabú alrededor de estas identidades y estos cuerpos hace que sea más complicado hablar del tema y formar una comunidad, haciendo que la lucha intersexual se halle recién empezado a hacer visible en el mainstream en la última década.
Se hace más complicado aún considerando que la gente intersexual ha sido patologizada y vulnerada por muchos sectores de la medicina moderna. A pesar de que hay instancias en que algunas de estas variaciones mencionadas pueden necesitar operaciones por cuestiones de salud, en muchas ocasiones las operaciones recomendadas a familias con bebés intersexuales apuntan solamente a estandarizas su cuerpo en algún extremo del espectro del sexo. Estas operaciones pueden resultar traumáticas y suelen requerir tratamientos durante gran parte de la vida del individuo que las sobrelleva. Esto hace que la discusión de los estándares que se utilizan para medir la necesidad real de estas operaciones y la lucha por la autonomía corporal sean piedras angulares de la lucha intersexual y un punto de contingencia importante para todas las numerosas organizaciones de personas intersexuales que se están haciendo visibles desde la última década. En el caso de Argentina incluso se intentó impulsar un proyecto de ley para reevaluar la necesidad de muchas de estas cirugías, pero no llegó a buen puerto.
La lucha intersexual se enfrenta ante un sistema complejo, usualmente perpetuado por gente que no tiene las herramientas o el marco de referencia para entender las identidades y las verdaderas necesidades médicas de la gente que la componen y aún queda un camino muy largo hasta poder generar esas herramientas. Pero mientras tanto por lo menos la información y los testimonios de gente intersexual de cada identidad, expresión de género, variedad sexual y cada experiencia con respecto a su intersexualidad que se animan a hablar y a superar una historia de tabú y de (en algunos casos) trauma están apuntando por lo menos al inicio de un marco basado en la diversidad y la empatía.


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