POEMAS EN EL BAR
Ciclo Puente, una propuesta poética y birrera
Un bar del conurbano, gente bebiendo, en medio de la noche todes hablan bajito y escuchan con atención. Este contexto insólito solo se vive en el Ciclo Puente reuniendo un público que escucha a alguien que recita un poema, se emociona y descubre un nuevo mundo en una palabra y hasta se sorprende. Es es así como dos miércoles al mes, Finisterre, un bar de la localidad de San Antonio de Padua, se transforma en el embajador del poema entre birras y picadas.
Todo empezó en el 2017 en Ramos Mejía, en un bar lleno de gente, ruido y ambiente de noche donde Vera Schmidt y Danilo Pacheco, creadores de este ciclo que recientemente cumplió seis años de existencia, ya imaginaban tener que pedir silencio y convocar al público a que escuche, pero paradójicamente ese era el desafío. “Hubo que laburar mucho la escucha, hacer hincapié en el silencio, intervenir a un público que solo iba a beber y escuchar música, generar ese factor sorpresa. Estuvo re buena esa adversidad” dice Vera Schmidt.
El ciclo surgió de la necesidad de convocar poetas del conurbano y huir del ambiente cerrado que a veces sucede en los espacios y centros culturales, cuenta. Con el afán de que la poesía llegue a otro público, a otros territorios. Así descubrieron que entre la gente que iba, de pronto alguien escribía, o hacía música, o tenía un espacio cultural y se involucraba con la propuesta. Con el tiempo ganaron público y los poemas florecieron y el ciclo se llenó de fanzines, hubo una radio abierta, comenzaron a llegar musiques y hasta hoy, no para.
En el presente este ciclo tiene una fecha fija, cada segundo miércoles al mes donde trae la presencia de poetas como Diana Bellesi, Nina Ferrari, Selva Sepúlveda, Poshista y musiques invitades. Y el último miércoles del mes convoca con el micrófono abierto, donde cualquiera que escribe puede participar. En este ciclo todas las voces son escuchadas, poetas como Ioshua, Alejandra Pizarnik, Oliverio Girondo, siguen viviendo en quienes eligen recitar poemas y romper barreras generacionales contra toda prohibición verbal.
Tras dos años en Ramos, se trasladó a Ituzaingó y luego a Padua. Recorriendo el conurbano oeste, este ciclo se imagina para el próximo año en algún bar de Moreno. Hablando del público oyente, Vera cuenta que hay gente que frecuenta el bar y un público de la zona, pero algo que les encanta es que también llega gente que viene de capital, de zona sur y de pronto algo que parecía una cuestión de territorio desdibuja los límites provinciales.
“La poesía siempre estuvo en un lugar elitista. Hay gente que dice: no, la poesía no es para mí, no la entiendo. Y así siempre estuvo en un lugar intelectualoide, pero nosotres rompemos con estos prejuicios e invitamos a leer a todes quienes escriben” dice Vera, a propósito del micrófono abierto que cada ciclo trae nuevos poemas uniendo personas por amor a la poesía.
Encontrá la agenda de este ciclo en instagram.com/ciclopuente.
Un bar del conurbano, gente bebiendo, en medio de la noche todes hablan bajito y escuchan con atención. Este contexto insólito solo se vive en el Ciclo Puente reuniendo un público que escucha a alguien que recita un poema, se emociona y descubre un nuevo mundo en una palabra y hasta se sorprende. Es es así como dos miércoles al mes, Finisterre, un bar de la localidad de San Antonio de Padua, se transforma en el embajador del poema entre birras y picadas.
Todo empezó en el 2017 en Ramos Mejía, en un bar lleno de gente, ruido y ambiente de noche donde Vera Schmidt y Danilo Pacheco, creadores de este ciclo que recientemente cumplió seis años de existencia, ya imaginaban tener que pedir silencio y convocar al público a que escuche, pero paradójicamente ese era el desafío. “Hubo que laburar mucho la escucha, hacer hincapié en el silencio, intervenir a un público que solo iba a beber y escuchar música, generar ese factor sorpresa. Estuvo re buena esa adversidad” dice Vera Schmidt.
El ciclo surgió de la necesidad de convocar poetas del conurbano y huir del ambiente cerrado que a veces sucede en los espacios y centros culturales, cuenta. Con el afán de que la poesía llegue a otro público, a otros territorios. Así descubrieron que entre la gente que iba, de pronto alguien escribía, o hacía música, o tenía un espacio cultural y se involucraba con la propuesta. Con el tiempo ganaron público y los poemas florecieron y el ciclo se llenó de fanzines, hubo una radio abierta, comenzaron a llegar musiques y hasta hoy, no para.
En el presente este ciclo tiene una fecha fija, cada segundo miércoles al mes donde trae la presencia de poetas como Diana Bellesi, Nina Ferrari, Selva Sepúlveda, Poshista y musiques invitades. Y el último miércoles del mes convoca con el micrófono abierto, donde cualquiera que escribe puede participar. En este ciclo todas las voces son escuchadas, poetas como Ioshua, Alejandra Pizarnik, Oliverio Girondo, siguen viviendo en quienes eligen recitar poemas y romper barreras generacionales contra toda prohibición verbal.
Tras dos años en Ramos, se trasladó a Ituzaingó y luego a Padua. Recorriendo el conurbano oeste, este ciclo se imagina para el próximo año en algún bar de Moreno. Hablando del público oyente, Vera cuenta que hay gente que frecuenta el bar y un público de la zona, pero algo que les encanta es que también llega gente que viene de capital, de zona sur y de pronto algo que parecía una cuestión de territorio desdibuja los límites provinciales.
“La poesía siempre estuvo en un lugar elitista. Hay gente que dice: no, la poesía no es para mí, no la entiendo. Y así siempre estuvo en un lugar intelectualoide, pero nosotres rompemos con estos prejuicios e invitamos a leer a todes quienes escriben” dice Vera, a propósito del micrófono abierto que cada ciclo trae nuevos poemas uniendo personas por amor a la poesía.
Encontrá la agenda de este ciclo en instagram.com/ciclopuente.



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